por
MAQUIAVELO
@ 15. Sep. 2006. - 22:48:28
Si te gusta la política tienes que leer íntegro este post, dedicado a uno de sus más grandes analistas.
Nicolás Maquiavelo (3 de mayo de 1469 - 21 de junio de 1527) fue un teórico de la monarquía italiana del Renacimiento, el más famoso de sus pensadores políticos y el que de algún modo resume las características fundamentales de la época. Como oficial civil en Florencia se convirtió en una figura principal de la teoría política, crucial en los estudios posteriores de las ciencias políticas.
Hijo de abogado con buenas relaciones burocráticas, comienza muy pronto una discreta carrera política en misiones, fundamentalmente, diplomáticas ante el Rey de Francia, el Emperador y el mismísimo Papa Alejandro VI, así que tiene la oportunidad de conocer al hijo de este, Cesar Borgia, cuyas acciones tanto comentará en sus obras.
En la época de Maquiavelo, la península itálica se caracteriza por su división en diferentes reinos, republicas y ducados, donde la corrupción, las rivalidades internas y las invasiones son una constante.
La Republica Florentina lleva a cabo una serie de reformas cuyos objetivos son:
· Fortalecer las instituciones republicanas
· Terminar con las luchas entre grandes familias
· Oponerse a los intentos de instaurar la Monarquía de los Medicci.
Maquiavelo apoya sinceramente este proyecto, pero duda de su éxito, pues no encuentra entre sus conciudadanos ningún hombre con la suficiente inteligencia y energía para llevarlo a buen termino.
Comenzado el Siglo XVI, nuevas misiones le llevan a conocer al Papa Julio II, a quien critica duramente, atribuyéndole gran parte de la culpa de que Italia no se unifique y se convierta en un reino poderoso, como Francia o España, en lugar de ser el teatro de operaciones y ambiciones, e incluso el botín, de estas naciones.
En 1512, muerto el patriarca de los Medicci, Cosme, sus hijos entran triunfales en Florencia y derrocan la Republica, instaurando un sistema personal de poder. Maquiavelo pierde su cargo, es encarcelado y finalmente desterrado. Es en este retiro cuando comienza a escribir.
El Príncipe, 1513, es la obra por la que se recuerda a Nicolás Maquiavelo. Lo dedica a Lorenzo de Medici, en quien quizás veía la persona ideal para llevar a cabo la unificación. Maquiavelo observa que la debilidad italiana solo podía superarse a través del Estado; su admiración por la unidad disfrutada por otros países frente a la fragmentación italiana le induce a justificar la monarquía absoluta como la única solución. Redacta la obra y se la ofrece como un arma, pensando que le entrega un eficaz instrumento para llevar a cabo su tarea: gobernar y unificar. Es recibida por Lorenzo de Medici con poca ilusión.
Sus contemporáneos no podían entender como un hombre que había trabajado y apoyado la Republica, el que fuera gran defensor de las libertades cívicas, podía ahora salir y escribir un manual del tirano y dedicárselo a quien consideraban como tal.
Pretendía ser un LIBRO DE INSTRUCCIONES PARA GOBERNANTES; pregonaba la teoría de que la obtención y la retención del poder eran el fin último y que todo lo que fuera necesario para ello estaba justificado (Políticas semejantes pueden encontrase en la realpolitik alemana y en el pragmatismo).
El libro trata de ilustrar la forma de adquirir, mantener y fortalecer un principado, esto es, el gobierno de una ciudad o una región, y distingue entre diferentes estrategias según una serie de criterios, entre ellos:
· la forma en que se haya conseguido su dominio (conquista militar, elección popular, intrigas cortesanas...),
· la forma anterior de gobierno (otro príncipe con o sin corte, una república...)
· la relación entre el principado y el príncipe (misma o diferente cultura y lengua, el príncipe tiene solamente un principado o varios)
· el ejército del que dispone (propio o de mercenarios)
Defiende que sea cual fuere el modo por el que se hubiese alcanzado el poder, era necesario tener un EJERCITO NACIONAL formado por los ciudadanos del estado y no por mercenarios, tan en auge en la época y especialmente en aquella Italia; para que el Estado pudiera conservarse necesitaba de buenas leyes y buenas armas, ambas unidas.
Maquiavelo ama apasionadamente a su patria, y su sueño dorado es la unificación italiana; no se dedica a especular, sino que es practico, ofrece soluciones aplicables, como mandan los nuevos tiempos en esa Florencia Renacentista y moderna, admiradora de la innovación y los cambios.
Sus obras alcanzaron una gran resonancia y fueron recibidas a la par con admiración y durísimas criticas, sobre todo de carácter moral. Pero más que ser inmoral, opuesto a la moral, lo que hace es prescindir de ella en pos de la consecución de sus objetivos; es la eficacia lo que le interesa, el éxito en alcanzar un objetivo político concreto. La moral es muy respetable, pero pertenece a otro ámbito, a la esfera de lo privado.
· En política son útiles la razón y la experiencia, no la filosofía ni la moral: El gobernante debe desprenderse, para ejercitar el poder, de sus prejuicios morales; no se trata de alcanzar la salvación eterna, sino la continuidad en el trono, así que no sirve de nada ser bueno, incluso puede conducir al fracaso. Ya que el mundo es como es, hay que apartar la moral de la política, es decir, faltar a la moral en materia que puedan ser útiles para los propósitos políticos y que hagan mas eficaz la acción de gobierno.
· la generosidad es una cualidad ensalzada, pero mas vale dar poco, es más aconsejable ser tacaño, pues de este modo cuando se dé algo, por poco que sea, parecerá un favor extraordinario.
· Lo mismo pasa con la clemencia; lo ideal es que un gobernante sea amado y temido al mismo tiempo, si hay que elegir es mas seguro ser temido, dado que los hombres son volubles e inconstantes en sus afectos. Eso si, temido sin llegar a ser odiado, pues el odio incita la revuelta.
· Quien se apodere de un Estado tiene que hacer uso de todas las crueldades que estime necesarias y llevarlas a cabo todas de una vez para no tener que repetirlas continuamente y así, no repitiéndolas, podrá tranquilizar a sus gentes y ganárselas con favores. Quien no proceda de este modo, ya sea por timidez o mal consejo, estará obligado a llevar siempre el arma alzada, y nunca podrá apoyarse en sus súbditos, ya que estos no se fiarán de él debido a las reiteradas crueldades utilizadas contra ellos. Estas se deben aplicar de una vez, para que, al degustarlas todas juntas, hagan menos daño. Por el contrario, los favores hay que concederlos poco a poco, par poder saborearlos mejor.
· La verdad es una gran cosa, pero la experiencia demuestra que en ocasiones no resulta conveniente. El Príncipe tiene que postrarse como un león, pero en ocasiones usar las armas de la zorra: astucia, disimulo y la mentira.
· Un hombre prudente ni puede ni debe mantener la palabra, si esto le es perjudicial y sobre todo si han desaparecido los motivos que le llevaron a hacer tal promesa.
· Quien quiera comportarse como un hombre bueno, acabará sucumbiendo ante los que no lo son. Un príncipe se debe guardar de ser despreciable y odioso, y la liberalidad le lleva a las dos cosas. No le debe preocupar la fama de cruel si con ello consigue la unidad y confianza de sus súbditos.
Los argumentos no se basan en ningún supuesto moral más allá de una forma cruda de UTILITARISMO: el único fin es mantener el poder. Por los argumentos y los puntos de vista que expone, carentes de toda moral, se denomina a cierto modo de hacer política y a determinados comportamientos sociales como "maquiavélico". Para la mayoría de los expertos, sin embargo, el adjetivo "maquiavélico" es inexacto y no representa a Maquiavelo ni a sus ideas, ya que el adjetivo describe más bien a conductas egoístas y con poca visión.
Los consejos a los príncipes se basan en la experiencia de reinos e imperios anteriores, especialmente el Imperio Romano y diferentes guerras entre "principados" de Francia e Italia. El autor se apoya tanto en ejemplos negativos como positivos para demostrar la validez de sus consejos:
· Si el príncipe posee cierta habilidad, podrá siempre mantenerse en su Estado, a menos que fuerzas mayores se lo arrebaten. Pero si eso ocurriera, debería aprovechar cualquier adversidad del invasor para recuperarlo.
· El príncipe legítimo, será, lógicamente, más querido, debido a que no tiene motivos ni necesidad de agraviar a su pueblo y, a menos que incurra en terribles faltas, se ganará el aprecio de los suyos. Con la antigüedad y continuidad en el gobierno desaparece el riesgo de introducir cambios, porque suele ocurrir que un cambio lleva a otro, y así sucesivamente.
· Para quien conquiste este tipo de estados (los que se anexionan al antiguo Estado del conquistador), si quiere conservarlos, deberá tener en cuanta dos cosas: la una es acabar con la estirpe del anterior príncipe, mientras la otra consiste en no cambiar ni las leyes ni los impuestos, pero imponer a cambio un tributo y establecer un gobierno oligárquico que te garantice su lealtad:
· A los hombres, o bien se les gana con prebendas, o bien se les destruye.
· Los asuntos de Estado, conociendo a tiempo sus problemas (lo que es imposible si uno no es cauto) , se pueden atajar enseguida. Por el contrario, si no se han visto antes, aumentan hasta que son de dominio público y ya no hay solución.
· Si se quiere conservar una ciudad que está acostumbrada a vivir libre, más vale gobernarla con el apoyo de sus propios habitantes, y no de otra manera.; pues en caso de rebelión se escudará siempre en el nombre de la libertad perdida y en el de sus antiguas instituciones, que nunca se olvidan por mucho tiempo que haya pasado y aunque hayan sido muchos los beneficios obtenidos.
· Téngase en cuanta que no hay cosa más difícil de tratar, ni de más incierto éxito, ni más peligrosa de manejar, que ser el responsable de las innovaciones políticas. Porque el innovador político tiene por enemigos a todos aquellos que sacaban provecho de las viejas instituciones, y tiene por débiles defensores a todos aquellos que podrían sacarlo de las nuevas. Dicha debilidad nace, en parte, del miedo a los adversarios que tienen la ley de su lado, y en parte también de la propia incredulidad de los hombres que no tienen fe en las cosas nuevas hasta que la experiencia no se lo demuestra.
· Se alcanza el principado o con el favor del pueblo o con el de quienes tienen más poder. Quien llega al principado con la ayuda de los grandes se mantiene con mayor dificultad que aquel que lo hace con la ayuda del pueblo, porque se encuentra convertido en príncipe teniendo a su alrededor a muchos que se creen sus iguales, y por esta razón no los puede mandar ni manejar a su antojo. Pero quien llega al principado con la aprobación del pueblo, gobierna en solitario pues a su alrededor hay muy pocos, o prácticamente nadie, que estén dispuestos a desobedecerle. Por eso un príncipe sabio tiene que encontrar un método por el cual sus ciudadanos, siempre y en todo momento, necesiten de él y del Estado, pues así siempre le serán fieles.
· Los príncipes deben delegar los asuntos escabrosos en otros, y reservar para sí mismos el derecho a conceder gracias y favores.
· Un príncipe sabio debe, cuando se le presente la ocasión, ganarse con astucia alguna enemistad, para que, una vez vencida, se destaque más su grandeza. Pero para atacar a otros, no debe nunca aliarse con uno que sea más `poderoso que él, porque, si te vence, te convierte en su prisionero.
· Para ganar prestigio, lo mas conveniente es embarcarse en grandes empresas, que dan fama al gobernante y a su patria, pero evitando aliarse con alguien más poderoso, pues así solo se lograra ser un segundón, cargar con las fatigas y quedar ajeno a las glorias.
· El Príncipe ha de honrar a los hombres notable por su talento, y debe saber rodearse de ministros inteligentes y capaces, huyendo como de la peste de los aduladores.
· No hay que abandonarse en manos del destino; son los hombres, con su razón y su esfuerzo, los que labran su futuro. No puede evitarse que se desborde el rió, pero pueden prevenirse sus efectos.
Termina la obra con una exhortación a Lorenzo de Medici para que se atreva a emprender la única tarea verdaderamente digna de un gran gobernante italiano. Cuenta para ello con un pueblo valeroso que debe aprovechar para conseguir convertirse en el unificador que haga de Italia una tierra fuerte, unida y respetable: “que por fin Italia, después de tanto tiempo, encuentre a su redentor”.
En “Discursos sobre la primera década de Tito Livio”, Maquiavelo parece querer cerrar heridas con sus compañeros republicanos; argumenta que una cosa es lo que se requiere en periodos de estabilidad, y otra cosa muy distinta en época de crisis. Una vez Italia estuviese unida, se podía prescindir de el príncipe y volver a instaurar una republica al estilo de la que funcionó en Florencia. La obra esta llena de sentido cívico, de exaltación del deber, de valor y hasta de moralidad publica y lo dedica a sus amigos republicanos como un arma para liberar, reformar y mantener el nuevo estado republicano.
· Comienza el libro extrañándose de que, a pesar de la admiración que despierta la antigüedad, a nadie se le ocurra buscar en ella ejemplos de actuación política, y que mientras todos admiran las instituciones romanas, no se les pase por la cabeza inspirarse en ellas. Roma en sus inicios, cuando era necesaria la unidad para organizar el estado, dictar leyes y defenderse de peligros externos, estuvo regida por reyes; cuando alcanzo la madurez política, paso a la forma mas perfecta, la republica.
· A la hora de fundar o de reformar un estado, lo mas conveniente es que sea uno solo el legislador, y que este dotado además de poderes extraordinarios.
· Una republica bien organizada requiere d ejercito propio y la capacidad de premiar los comportamientos ciudadanos que la favorezcan.
· Los gobernantes deben socorrer al pueblo rápidamente, así se aseguran su obediencia y su ayuda cuando el Estado se encuentre en apuros.
· Las republicas duran mas que las monarquías, pues conocen a diversidad de hombres cada uno diferente en su forma de ser político.
Maquiavelo también fue autor de muchos estudios sobre la vida política de la República Romana, Florencia y otros estados, en los cuales se muestran ideas muy avanzadas.
En 1527, tras el saqueo de Roma por las tropas de Carlos V, los Medici son expulsados y vuelve a instaurarse la Republica. Maquiavelo intenta colaborar pero está viejo y enfermo, muriendo un mes más tarde.
El Príncipe se escribió alrededor de 1513, pero no se publicó hasta el año 1532, cinco años después de la muerte de su autor.
Junto a Leonardo da Vinci, Nicolás Maquiavelo es considerado el prototipo del hombre del Renacimiento.
MAQUIAVELO
CONTEXTO HISTORICO:
Renacimiento, Descubrimiento del nuevo mundo y Reformas Relgiosas.
Años 1453.- cae Constantinopla, vencida por los Turcos. Fin de los últimos restos de lo que fuera el Imperio Romano de oriente; el Renacimiento llega a su esplendor.
1469 Nace Maquiavelo en Florencia
1474-1479 Guerra Civil en Castilla lleva a Isabel al trono de Castilla. La unificación de los reinos hispanos en un solo Estado unificado comienza.
1478 el Papa concede a los reyes católicos la facultad de introducir los tribunales de LA INQUISICIÓN, quedando bajo la autoridad de la corona, ante la avalancha de población musulmana que iban dejando detrás de cada reconquista.
1480 Reunión de Cortes en Castilla : se reorganiza la administración del Estado Español y las instituciones municipales. Se superaban los últimos escollos con la eliminación de los poderes feudales locales y se ponía otra piedra más en la construcción de un Estado unificado.
1488 Bartolomé Días (Portugal) dobla el cabo de buena esperanza
1492
- reconquista de Granada por los REYES CATOLICOS
- firma de las Capitulaciones de Santa fe
- DESCUBRIMIENTO DE AMERICA
1498 Vasco de Gama regresa desde cargado de productos y hace ver que el viaje a América es rentable.
1499 ERASMO DE RÓTTERDAM, escribe su primer libro “adagios”, con pullas constantes a la iglesia. Se está gestando la futura Reforma Protestante contra la Iglesia en Roma.
1508 LUTERO, un desconocido fraile agustino, es destinado a la universidad de Witemberg a dar clases de teología. Entra en escena otro motor de la Reforma Protestante que se está gestando contra la Iglesia de Roma.
1512.- En Florencia los Medici derrocan la República e instauran un sistema personal de poder.
1513.- MAQUIAVELO (1469-1527) escribe “El Príncipe"
1516 muere Fernando el Católico, ante la imposibilidad para sucederle de su hija Juana la Loca, será el hijo de esta, Carlos de Habsburgo, nombrado rey.
1517 LAS REFORMAS RELIGIOSAS : Lutero publica sus 95 tesis contra la venta de indulgencias por la iglesia, se difundieron con gran rapidez gracias a la imprenta. Fue un paso decisivo para revolución religiosa, que supuso el final de la iglesia medieval y cuyos efectos fueron mas allá de lo meramente religioso.
1519 Carlos I es nombrado Emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico.
1520 Lutero quema públicamente su bula de excomunión en Wittemberg; publica la piedra fundamental de la ideología protestante en tres tratados.
1522 toma de Rodas por los turcos
1527
- Saco de Roma por las tropas de Carlos I, viéndose el Papa Clemente VII, un Medici, obligado a pagar un rescate.
- Muere Maquiavelo
MAQUIAVELO CONDENSADO.- Extracto enviado por Dragón
Resistencia a los cambios
Los hombres viven tranquilos si se les mantiene en las viejas formas de vida. La incredulidad de los hombres, hace que nunca crean en lo nuevo hasta que adquieren una firme experiencia de ello. La naturaleza de los pueblos es muy poco constante: resulta fácil convencerles de una cosa, pero es difícil mantenerlos convencidos.
La venganza
A los hombres se les ha de mimar o aplastar, pues se vengan de las ofensas ligeras ya que de las graves no puede: la afrenta que se hace a un hombre debe ser, por tanto, tal que no haya ocasión de temer su venganza.
Cuando iniciar el combate
No se debe jamás permitir que se continúe con problemas para evitar una guerra porque no se la evita, sino que se la retrasa con desventaja tuya.
Imitar a los grandes hombres
Un hombre prudente debe discurrir siempre por las vías trazadas por los grandes hombres e imitar a aquellos que han sobresalido extraordinariamente por encima de los demás, con el fin de que, aunque no se alcance su virtud algo nos quede sin embargo de su aroma.
Las recompensas
Quien cree que nuevas recompensas hacen olvidar a los grandes hombres las viejas injusticias de que han sido víctimas, se engaña.
La crueldad
Se puede hacer un buen o mal uso de la crueldad. Bien usadas se pueden llamar aquellas crueldades (si del mal es lícito decir bien) que se hacen de una sola vez y de golpe, por la necesidad de asegurarse, y luego ya no se insiste más en ellas, sino que se convierten en lo más útiles posible para los súbditos. Mal usadas son aquellas que, pocas en principio, van aumentando sin embargo con el curso del tiempo en lugar de disminuir.
Las injusticias y los favores
Las injusticias se deben hacer todas a la vez a fin de que, por probarlas menos, hagan menos daño, mientras que los favores se deben hacer poco a poco con el objetivo de que se aprecien mejor. Los hombres, cuando reciben el bien de quien esperaban iba a causarles mal, se sienten más obligados con quien ha resultado ser su benefactor, el pueblo le cobra así un afecto mayor que si hubiera sido conducido al Principado con su apoyo.
Prudencia
El que no detecta los males cuando nacen, no es verdaderamente prudente.
El arte de la guerra
Un príncipe que no se preocupe del arte de la guerra, aparte de las calamidades que le pueden acaecer, jamás podrá ser apreciado por sus soldados ni tampoco fiarse de ellos.
Lo que se debe hacer
Quien deja a un lado lo que se hace por lo que se debería hacer, aprende antes su ruina que su preservación.
Generosidad
Hay que ser liberal con todos aquellos a quienes no quita nada - que son muchísimos - y tacaño con todos aquellos a quienes no da, que son pocos.
Con aquello que no es tuyo ni de tus súbditos se puede ser considerablemente más generoso. El gastar lo de los otros no te quita consideración, antes que la aumenta.
Castigos
Con poquísimos castigos ejemplares será más clemente que aquellos otros que, por excesiva clemencia, permiten que los desórdenes continúen, de lo cual surgen siempre asesinatos y rapiñas.
Naturaleza humana
Se puede decir de los hombres lo siguiente: son ingratos, volubles, simulan lo que no son y disimulan lo que son, huyen del peligro, están ávidos de ganancia; y mientras les haces favores son todos tuyos, te ofrecen la sangre, los bienes, la vida y los hijos cuando la necesidad está lejos; pero cuando ésta se te viene encima vuelven la cara. Los hombres olvidan con mayor rapidez la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio.
La naturaleza de los hombres es contraer obligaciones entre sí tanto por los favores que se hacen como por los que se reciben.
Evitar el odio del pueblo
El príncipe debe hacerse temer de manera que si le es imposible ganarse el amor del pueblo consiga evitar el odio, porque puede combinarse perfectamente el ser temido y el no ser odiado. El príncipe debe evitar todo aquello que lo pueda hacer odioso o despreciado.
Fidelidad a la palabra dada
No puede un señor prudente - ni debe- guardar fidelidad a su palabra cuando tal fidelidad se vuelve en contra suya y han desaparecido los motivos que determinaron su promesa. Si los hombres fueran todos buenos, este precepto no sería correcto, pero- puesto que son malos y no te guardarían a ti su palabra- tú tampoco tienes por que guardarles la tuya.
Delegar las medidas impopulares
Los príncipes debe ejecutar a través de otros las medidas que puedan acarrearle odio y ejecutar por sí mismo aquellas que le reportan el favor de los súbditos. Debe estimar a los nobles, pero no hacerse odiar del pueblo.
Entretener al pueblo
Se debe entretener al pueblo en las épocas convenientes del año con fiestas y espectáculos.
Alianzas
Hay que guardarse de entablar una alianza con alguien mas poderoso que tu para atacar a otros, a no ser que te veas forzado a ello. La razón es que en caso de victoria te haces su prisionero y los príncipes deben evitar en la medida de lo posible el estar a discreción de los demás. También se adquiere prestigio cuando se es un verdadero amigo y un verdadero enemigo, es decir, cuando se pone resueltamente en favor de alguien contra algún otro. Esta forma de actuar es siempre más útil que permanecer neutral, porque cuando dos estados vecinos entran en guerra, como son de tales características que si vence uno de ellos haya de temer al vencedor. El vencedor no quiere amigos dudosos que no lo defiendan en la adversidad; el derrotado no te concede refugio por no haber querido compartir su suerte con las armas en la mano.
Prestigio
Ayuda también bastante dar ejemplos sorprendentes en su administración de los asuntos interiores, de forma que cuando algún subordinado lleve a cabo alguna acción extraordinaria (buena o mala), se adopte un premio o un castigo que de suficiente motivo para que se hable de él. Hay que ingeniárselas, por encima de todo, para que cada una de nuestras acciones nos proporcionen fama de hombres grandes y de ingenio excelente. Hay muchas gentes que estiman que un príncipe sabio debe, cuando tenga la oportunidad, fomentarse con astucia alguna oposición a fin de que una vez vencida brille a mayor altura su grandeza.
Elección y manejo de consejeros
No hay otro medio de defenderse de las adulaciones que hacer comprender a los hombres que no te ofenden si te dicen la verdad; pero cuando todo el mundo puede decírtela te falta el respeto. Un príncipe prudente se procura un tercer procedimiento: elige hombres sensatos y otorga solamente a ellos la libertad de decirle la verdad, y únicamente en aquellas cosas de las que les pregunta y no de ninguna otra.
Simular y disimular
Es necesario ser un gran simulador y disimulador: y los hombres son tan simples y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes que el que engaña encontrará siempre quien se deje engañar. Cada uno ve lo que parece, pero pocos palpan lo que eres. La poca prudencia de los hombres impulsa a comenzar una cosa y, por las ventajas inmediatas que ella procura, no se percata del veneno que por debajo está escondido.
Cualidades del Príncipe
De ciertas cualidades que el príncipe pudiera tener, incluso me atreveré a decir que si se las tiene y se las observa siempre son perjudiciales, pero sí aparenta tenerlas son útiles; por ejemplo: parecer clemente, leal, humano, íntegro, devoto, y serlo, pero tener el ánimo predispuesto de tal manera que si es necesario no serlo, puedas y sepas adoptar la cualidad contraria.