por
MAQUIAVELO
@ 13. Nov. 2006. - 19:36:22
A la llegada del nuevo milenio, la sociedad europea continua con sus ordenes caballerescas, apoyados por la iglesia y haciendo recaer todo el peso de la economía en la plebe trabajadora campesina. Las relaciones sociales se regulan por pactos de vasallaje y la sociedad aparece claramente jerarquizada en esos tres estamentos.
Pero a partir del siglo XII se van a ir produciendo una serie de factores dinamizantes que de manera muy lenta van a ir introduciendo elementos de cambio en la sociedad feudal europea del cambio de milenio hacia una sociedad urbana que se abre a la cultura. Veamos esos factores dinamizantes:
Las cruzadas produjeron que el Mediterráneo fuera, de nuevo y siglos después, un campo abierto al COMERCIO por el sur de Europa, del que florecieron Génova y Venecia; por el Norte, los Normandos se han cristianizado y asentado lo que favorece que también se despejen las vías comerciales haciendo prosperar a ciudades como Brujas y Gante. Los cultivos también cambian y ahora son más productivos. La relativa tranquilidad hizo también más seguros los caminos terrestres y fluviales, y esta seguridad, unida crecimiento del número de mercancías, fue activando las ferias y mercados.
Como consecuencia de todo ello, muchos comerciantes prosperaran dentro de las ciudades, lo que producía que hubiera una nueva clase social, la burguesía ciudadana que competirá en riquezas con la nobleza caballeresca de la época... Mientras la nobleza lo debía todo a su nacimiento, los comerciantes hacían su fortuna gracias a su talento y su espíritu emprendedor, y eso fue generando un nuevo tipo de orgullo que no se basaba ya en la pertenencia a una clase, sino en la afirmación individual.
El comercio hace que se consoliden las ciudades; los artesanos dejan de ser errante ofreciendo sus trabajos para asentarse definitivamente y organizarse gremialmente en las ciudades. Van asentándose panaderos, carniceros, boticarios, taberneros y posadas, albañiles y carpinteros... La ciudad crece cada vez mas y las antiguas murallas que la protegían se han quedado pequeñas y no pueden contener su expansión, lo que produce que el centro de las ciudades, protegidas por las murallas adquieran mas valor que los extrarradios, lo que hace que aparezca una nueva fuente de riqueza, la especulación del suelo. Este movimiento traslativo de campesinos que se van incorporando a las ciudades se verá compensado, muy lentamente con un movimiento inverso, el de ricos ciudadanos que adquieren propiedades en el campo para su descanso y recreo.
El impulso de urbanización no se da en todas partes con la misma intensidad: Europa central sigue aferrada a los antiguos modos de vida, mientras que Italia es la que conoce un mayor florecimiento de las ciudades, lo que tendrá su reflejo en las mentalidades.
Las ciudades, las ferias, los mercados están cambiando Europa; la tierra ya no es la única fuente de riqueza, el dinero es transportable, no lleva aparejado la pertenencia a un solo lugar; es fácil de gastar, en su naturaleza esta en ir de mano en mano, y esto unido a las gran cantidad de mercancías que se ofrecen, favorece una tendencia al lujo, a mostrar exteriormente la riqueza mediante vestidos de esplendidas telas, joyas y objetos suntuarios. La nobleza se siente obligada a reflejar su posición social privilegiada y se siente arrastrada a esta corriente consumista, que si bien le hace la vida aun mas fácil y confortable, también contribuye a disminuir sus recursos y empobrecerla relativamente.
Además, los comerciantes son hombres libres, actúan en las ciudades que están fuera del alcance de la jurisdicción de los señores feudales, de modo que necesitan una autoridad superior a aquellos que consiga poner orden e imponer su autoridad, el Rey. Le reclaman que les otorgue protección, que los ponga bajo una jurisdicción superior fuera de la arbitrariedad de los caballeros feudales, que les otorgue una cierta autonomía, así que solicitan tribunales penales que les protejan sus propiedades y sus vidas; en las ciudades episcopales estas reclamaciones van directamente al obispo, que generalmente no las admite de buena gana. Gracias a este PACTISMO MEDIEVAL, el rey va afianzado su posición a la vez que contribuyen al afianzamiento de las burguesías. Esta alianza se fortalece aun más por el hecho de que, a medida de que va incrementando su poder, el rey necesita mayores recursos, y los obtiene de la generosidad, de la compra de privilegios o de los préstamos de los mercaderes.
Así se organizan en comunas que generan sus propias instituciones administrativas y amparan su libertad y la legitimidad de sus ordenanzas en FUEROS Y PRIVILEGIOS concedidos o refrendados por los reyes; estos logran así, por un lado consolidar su poder, y por otro, incrementar sus bienes gracias al cobro de derechos y tributos. Todo ello tiene varios efectos: LOS FUEROS son documentos, asistimos pues al retorno de las leyes escritas como algo fundamental. Una norma escrita necesita hombres que la escriban, que sean capaces de leerlas, entenderlas, interpretarlas: comienza a RENACER LA CULTURA entre los laicos.
Ante todo esto, los Monasterios se convierten en prosperas unidades económicas que van a llevar alas ferias y mercados todos sus productos, lo que producirá una reacción de las ordenes monásticas bastante inesperada: en vez de adaptarse a los nuevos tiempos, LA REFORMA CISTERCIENSE busca una purificación, un mayor apartamiento de las cosas del mundo para huir de las nuevas corrupciones de la riqueza y la vida lujosa. En este contexto se fundan las ORDENES MENDICANTES, con los DOMINICOS (fundados por el español Domingo de Guzmán (1170-1221)) y la de los FRANCISCANOS (fundada por Francisco de Asís (1182-1226)).
Los Dominicos: su objetivo fundamental es la instrucción, propagación y defensa de la doctrina de la iglesia, luchando contra la herejía. Toman la vía de la especulación filosófica y teológica, intentan llevar la doctrina a través del convencimiento, lo que les dará en un futuro un papel preponderante en las nuevas universidades por un lado, aunque su carácter de luchadores contra la herejía les coloca enana posición preeminente en la aparición de la Inquisición.
Los Franciscanos emprenden de mano de lo sentimientos y los sentidos el camino hacia Dios a través del amor, no tratando de convencer por la vía de la razón sino por la vía del corazón, de la bondad divina, practicando la pobreza, la mansedumbre y la caridad.
Ambas comunidades no tendrán propiedades, vivirán de la limosna, de ahí su nombre de mendicantes, haciendo profesión de humildad y pobreza frente al esplendoroso orgullo de los grandes monasterios. De forma que estas ordenes predican el evangelio en las ciudades igual que hizo Cristo. Presentan pues una imagen más humanizada de la Iglesia y de la Religión: un Dios hecho hombre, cuyo ejemplo es posible seguir en todos los aspectos de la vida cotidiana, pues el evangelio no solo es teoría, sino una guía de conducta humana. Se produce el cambio de un Dios terrible y poderoso al que hay que obedecer, propio de la sociedad feudal, por un Dios bondadoso y amante, que obsequia al hombre con todo lo hermoso de lo creado y también con su perdón. El mundo ya no es un lugar de castigo, presa del mal, sino que es obra de Dios, y sus bellezas nos conducen a la contemplación de la hermosura divina. La razón no se pone, pues, al fe, sino que es su aliada, y esto favorece que lo hombres pongan a prueba el alcance y la fuerza de su razonamiento. Por todo ello se habla del HUMANISMO DEL SIGLO XII.
Esta afirmación de la posibilidad de conocimiento humano propicia la creación de escuelas urbanas, así que la ciudad no solo es un centro económico al margen de la vida caballeresca, sino que aparece también como un centro de creación y difusión cultural, por vez primera en siglos, al margen de los monasterios.
Maquiavelo