La formulación moderna del Principio de Separación de Poderes se debe a Montesquieu, quien la expone con toda precisión en su conocida obra “El espíritu de la leyes” publicada en 1748. En pleno absolutismo monárquico francés, Montesquieu presenta un instrumento a través del cual, el Estado se autolimita en el ejercicio de su poder, con el consiguiente logro de la máxima libertad para los individuos, objetivos primordiales de la Teoría Liberal de la política.

Como antecedentes a la obra de Montesquieu, encontramos análisis parecidos en pensadores clásicos como Aristóteles, autores medievales como Marsilio de Padua, y modernos como Maquiavelo y Bodino, aunque de forma fragmentaria. Pero el precursor inmediato a Montesquieu fue Locke en su obra “Tratado Sobre El Gobierno Civil” (1690), pionero del liberalismo que aboga por el Estado mínimo y limitado.

Montesquieu, basándose en las ideas de los teóricos antes expuestos, formula dos postulados:

- Cada una de las funciones del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) ha de ser ejercida por un titular distinto.

- A partir de esta separación, los tres poderes resultantes, con sus competencias propias, quedan vinculados entre si a través de unos medios de acción recíprocos, de tal manera que cada uno de los poderes disponga de los medios de control y fiscalización sobre los demás, con el objetivo de evitar el abuso de poder por alguno de ellos.

Y escribe: “….la experiencia nos ha enseñado que todo hombre investido de poder abusa de él. No hay poder que no incite al abuso, a la extralimitación. Para evitarlo, la única solución es encontrar una disposición de las cosas que de la misma derive una situación en la que “el poder detenga al poder”, por ello se convierte en indispensable la separación del mismo…”

Esta Teoría fue incorporada, de manera explicita o implícita, treinta años después de su promulgación, en los primeros textos del Estado Liberal:

Declaración de Derechos de Virginia (antecedente directo de la Constitución de EEUU), aprobada en 1776, Art. 5: “los poderes legislativos, ejecutivo y judicial deben ser separados y distintos”.

Constitución de EEUU de 1787, Art. I: “Todos los poderes Legislativos otorgados por esta Constitución residirán en un Congreso de los EEUU q se compondrá de un Senado y de una Cámara de Representantes”.

Art. II.1.1: “Se confiará el poder ejecutivo al Presidente de los EEUU de América”
Art. III.1: “El poder judicial de los EEUU se confiará a un tribunal Supremo y a aquellos tribunales inferiores que le Congreso creare y estableciere en lo sucesivo”

Por su parte, la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano contundentemente señala en su Art. XVI: “Toda sociedad en la que no se encuentre asegurada la garantía de los derechos ni establecida la separación de poderes, no tiene Constitución”

Constitución Francesa de 3 de Septiembre de 1791, en su Titulo III y artículos 3,4 y 5, aplica la doctrina que estudiamos y atribuye el poder legislativo a la Asamblea Nacional, el ejecutivo al Rey y sus ministros, y el Judicial a Jueces que habrían de ser electivos.

El establecimiento posterior de este principio en la Constitución Belga de 1831 generalizó la difusión a la totalidad del constitucionalismo desde Siglo XIX hasta nuestros días.

La Constitución Española de 1.978 no recoge expresamente el reconocimiento de dicho principio, sin embargo la estructura de su parte dogmática, con unos u otros correctivos, se adecúa a su contenido.

PD.- Dedicado a todos aquellos políticos, tipo Imaz (PNV), que con sus declaraciones acerca de la sentencia de De Juana Chaos, no apuestan precisamente por la concordía entre instituciones públicas.
Hay políticos a quienes les vendría de maravilla leerse la Constitución Española y los principios eticos minimos que conlleva el ejercicio de la representación política. Eso son los políticos, representantes políticos de la ciudadanía, ni más ni menos, el poder que ejercen no es suyo, se lo delega el pueblo para su ejercicio pero sin ceder lo más mínimo su propiedad. Que no lo olviden.
Un saludo a todos.

Maquiavelo