por
MAQUIAVELO
@ 11. Sep. 2007. - 13:39:11
Bono acaba de demostrar que se puede ser de izquierdas y patriota. Me alegro, somos muchos los que tenemos ideas progresistas y que se nos tacha rapidamente de fachas por defender postulados patrioticos. Ya se sabe que en esta España de pueblerinos se puede ser nacionalista de lo que se quiera excepto nacionalista español, precisamente el único nacionalismo que es constitucional e integrador.
Dice Bono, que conseguirá por esa vÃa que hasta yo le vote:
"Esta empobrecedora, rancia y pueblerina polÃtica de localismos absurdos y egoÃstas con marketing propio de lavavajillas, los de Villarriba contra los de Villabajo, descontextualizada de las exigencias reales de la ciudadanÃa, acaba calando entre los ciudadanos que distraÃdamente se van alejando de las urnas, en ocasiones por lo atrabiliario de algunas propuestas de los separatistas y, en otras, por nuestra excesiva condescendencia.
La participación en los últimos refrendos estatutarios de Cataluña y AndalucÃa es una muestra incuestionable; la tendencia a la baja de las últimas municipales, un aviso.
Como socialista me rebelo. Unos sábados más que otros, pero siempre con desasosiego. Es superior a mi inteligencia y a mis convicciones polÃticas admitir que el futuro, el progreso, la igualdad de oportunidades de los moradores de la octava potencia económica del mundo se escriban con los renglones torcidos de la insolidaridad, la intransigencia, la falta de respeto democrático y la ilegalidad que propugnan y practican ciertos advenedizos de una levedad polÃtica lacerante.
La pluralidad que se respira en España a pleno pulmón no exige como contrapartida la asimetrÃa polÃtica y centrÃfuga que reclaman los separatistas.
Ser distintos, como somos los españoles, incluso sin salir de una misma familia, no puede dar derecho a la desigualdad, y si en los predios del socialismo hay compañeros que no lo comprenden es sencillamente porque se han alejado del sentido común o porque se han vendido a un nacionalismo de alquiler con el que compartir un pobre y frÃo plato de lentejas. Comprendo mucho más a los nacionalistas de toda la vida, a los del PNV o de CiU, que a los socialistas que tratan de ganarlesterreno polÃtico y rebasarles en su propio terreno.
Sin embargo, y pese a los empentones y envalentonamientos de los nacionalismos más estrafalarios, pese a los retorcimientos de la ley para ampararse en el privilegio de una nueva oligarquÃa caciquil, pese a las concesiones y a los pactos que cualquier Gobierno en minorÃa pueda consentir, tengo la confianza firme en el PSOE como único instrumento para construir una polÃtica de Estado sólida, inteligente, integradora, plenamente democrática, eficaz. Una polÃtica de altura.
Es al presidente del Gobierno y secretario general de mi partido a quien le corresponderá en los próximos cuatro años capitalizar esa acción polÃtica decidida, tan dificultosa como apasionante.
En el empeño de gobernar una gran nación como España va a contar con cientos de miles de socialistas y millones de españoles a los que les interesan los problemas reales de los ciudadanos, residan donde residan y hablen como hablen y canten a quien canten. No podemos fundirles los plomos a los ciudadanos de ninguna ciudad, dejarlos a oscuras, y echarle la culpa a los Reyes Católicos o a Jaume I.
Somos millones de españoles, de aquà y de allá, del norte y del sur, con acento o idioma diferenciado, los que no renunciamos a nuestra patria chica, a nuestro catastro particular, a nuestras raÃces más Ãntimas, pero a los que España y sus sÃmbolos, banderas e himnos, no nos molestan porque multiplican, no nos dividen. Suman, no restan... y, además, nos las hemos dado en una Constitución por la que muchos luchamos desde antes de que hubiera libertad.
SÃmbolos integradores, democráticos, libertadores, que evocan y defienden la igualdad. Fuera de ese marco de libertad que la Constitución establece sobrevuelan las penumbras del pasado: la trampa, la ilegalidad, el asalto, la dictadura.
Sin la Constitución, todos los nuevos trovadores de la desigualdad estarÃan en calzones, sin nada, sin siquiera el arpa con la que cantar las bellas estrofas de exaltación del egoÃsmo y la diferencia con un estribillo recurrente "mi ombligo y yo".
Por eso, afirmo que me gusta mi paÃs y también mi partido, en el que milito desde hace más años que los que disfrutamos de libertad. En él he aprendido a trabajar por las personas que menos tienen y más solidaridad necesitan, sin pensar en la cartilla de identidad o de origen con la que hoy las minorÃas desenfrenadas tratan de imponer su ley privada, privilegio, a una mayorÃa de izquierdas y de derechas en demasiadas ocasiones errada, pero no errante.
Somos millones de personas con vocación de universalidad, respetuosos con los museos etnológicos y con las posiciones y anhelos polÃticos de cada cual por insensato que se nos represente, pero firmemente convencidos de que, por ejemplo, la bandera de España merece al menos tanto respeto que cualquier otra, no por su tela o colorÃn, sino por los valores de libertad y respeto que encarna.
Algunos son tan contrarios a la igualdad de los españoles como a la España que garantiza esa igualdad. Por eso, los que rompen y queman banderas de España no son ni gudaris ni valientes, sino herederos de los carlistones más analfabetos y trabucaires".
Suscribo 100% lo que piensa Bono, de modo que está a punto de recibir todo tipo de insultos empezando por fascista y facha. Bienvenido al club Sr.Bono, llevamos muchos años esperando al PSOE a este lado de la dignidad.
Maquiavelo